Alerta de la OCDE: el paro en España puede hacerse estructural

  • La tasa de desempleo de larga duración ha pasado del 20 al 47% durante la crisis
  • Dos de cada diez jóvenes entre 15 y 24 años en España ni estudia ni trabaja

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) subraya que el desempleo de larga duración (12 meses o más) como porcentaje del desempleo total ha aumentado en España del 19,1% en el cuarto trimestre de 2007 al 47% en el cuarto trimestre de 2012.

“Este enorme incremento es un motivo de preocupación, dado que será más difícil para estos desempleados volver a encontrar trabajo, ya que pueden depreciarse sus habilidades y perder motivación, conllevando un incremento en el desempleo estructural que será difícil de deshacer”, alerta.

En este sentido, la organización dirigida por Ángel Gurría recalca además que el número de trabajadores que desistieron a buscar un empleo también ha aumentado después de un período prolongado con una alta tasa de desempleo.

La OCDE señala que la tasa de desempleo en España es la segunda más alta de la organización (26,9% en mayo), sólo superada por Grecia (27%) y muy por encima de la media de la OCDE (8%), y, según sus previsiones, está previsto que permanezca en ese nivel elevado hasta finales de 2014.

Pide mantener las ayudas a los parados más débiles y una renta mínima de inserción

La OCDE considera que, pese a las dificultades financieras que atraviesan muchos países, deben mantenerse las ayudas a los desempleados más vulnerables, en particular a los parados de larga duración, al tiempo que se aplican incentivos para la vuelta a la actividad.

Estas son algunas de las conclusiones del informe de Perspectivas sobre el Empleo, en el que la (OCDE) apuesta incluso por “reforzar los sistemas de un ingreso mínimo garantizado, en particular donde el paro de larga duración es muy prolongado y cuando las personas afectadas no tienen acceso a otras ayudas”.

La organización constata que, con la persistencia de la crisis, los programas sociales que han amortiguado su impacto han visto incrementar el número de personas que lo necesitan, mientras que los recursos para financiarlos a menudo han bajado.

Frente al desafío de los gobiernos de “hacer más con menos“, estima que “la respuesta apropiada pasa necesariamente por una combinación de medidas sociales y políticas de activación que aporten una garantía de ingreso adecuado a los más vulnerables que les incite a reanudar una actividad o a preparar mejor su reinserción” con una mejora de sus capacidades.

Más recursos y ayudas a los jóvenes

Los autores del estudio reconocen que “no hay una solución única” pero sí una serie de enseñanzas de las experiencias de los países miembros. Entre ellas cita el efecto positivo que han tenido fusiones de los servicios del desempleo con los organismos que gestionan los subsidios para que haya “una buena coherencia de los incentivos propuestos de las diferentes instituciones a nivel nacional, regional y local”.

También el hecho de que esos servicios tengan en cuenta “el perfil de sus clientes y la situación del mercado de trabajo a escala local” o la adaptación de los recursos a un nivel suficiente para absorber el aumento de flujos.

Otro principio es que hay que ayudar “activamente” a los jóvenes para evitar que queden “estigmatizados” a largo plazo por periodos de paro prolongado y bajos ingresos al inicio de sus carreras profesionales.

Estas medidas pueden tardar tiempo hasta surtir efecto, e incluso pueden traducirse temporalmente en tasas de paro más elevadas -por el surgimiento en las estadísticas de paro encubierto-, por lo que es importante mantener el rumbo cuando se trata de orientar una vuelta al empleo a colectivos que no tenían obligación de buscar un puesto de trabajo.

Los autores del informe calculan que la tasa de paro de la OCDE, que era del 8% de media en mayo pasado -con 48 millones de desempleados, unos 16 millones más que al inicio de la crisis en 2007- sólo bajará muy ligeramente al 7,8% a finales de 2014.

Niveles “alarmantes” de desempleo juvenil

El número de desempleados en España ha aumentado en más de 4 millones desde el inicio de la crisis en 2007. El desempleo juvenil ha alcanzado a niveles alarmantes (55% en España, el más alto después de Grecia) y la persistencia de tal tasa de desempleo entre los jóvenes ponen riesgo sus perspectivas de carrera laboralen el largo plazo.

La tasa de desempleo de larga duración (12 meses o más) ha aumentado en España y puede conllevar que parte del incremento cíclico del desempleo se convierta en estructural. El desempleo de larga duración como porcentaje del desempleo total ha aumentado del 19,1% en el cuarto trimestre de 2007 al 47% en el cuarto trimestre de 2012.

Este enorme incremento es un motivo de preocupación ya que será más difícil para estos desempleados volver a encontrar trabajo, ya que pueden depreciarse sus habilidades y perder motivación, conllevando un incremento en el desempleo estructural que será difícil de deshacer. El número de trabajadores que desistieron a buscar un empleo también ha aumentado después de un período prolongado con una alta tasa de desempleo.

Más “ninis” y menos jóvenes trabajadores en España

La proporción de jóvenes que trabajan en España se ha reducido 21 puntos porcentuales desde el inicio de la crisis, cinco veces más que en la media de la OCDE. Parte de este descenso ha ido acompañado de un incremento en las matriculaciones en estudios y formación.

Sin embargo, la proporción de jóvenes que ni estudian ni trabajan (“ninis”) se incrementó en 7 puntos porcentuales. La juventud española en esta situación es particularmente vulnerable a que esta situación prolongada de desempleo o inactividad afecte negativamente su futura vida laboral.

En muchos países de la OCDE, la mayor parte de la disminución en empleo juvenil ha venido acompañada por un aumento en la participación en educación y formación. La disminución de empleo juvenil ha afectado más a los varones que a las mujeres, en particular a aquellos hombres jóvenes con baja calificación.

Menos rigidez en la legislación

Por otro lado, la organización subraya que la reforma laboral llevada a cabo por el Gobierno español ha reducido “de forma significativa” la rigidez de la legislación laboral del país. “La reforma española, al igual como otras reformas de la legislación de protección laboral llevadas a cabo en Grecia, Portugal, la República Eslovaca, Estonia, Italia y Eslovenia, debería aumentar la movilidad laboral y estimular la productividad laboral y la creación de empleo cuando se recupere el crecimiento económico”, asegura.

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