¿Debo aplicar ya la retención a la indemnización por despido tras la reforma?

  • El Gobierno estudia elevar la exención de la nueva tributación del despido de los 2.000 euros por año trabajado a 4.000 euros, lo que afectaría a sueldos a partir de los 42.000 euros, según trasladan fuentes conocedoras del proceso. Esta cifra se justifica en que la aportación máxima a la Seguridad Social es de 3.500 euros al mes en doce pagas, con lo que se traslada el mensaje de que se sigue un criterio de equidad. 
  • Texto del Anteproyecto (pdf)

Los juristas rechazan de plano y de forma mayoritaria el castigo fiscal a las indemnizaciones por despido anunciado el lunes. Es más, los abogados laboralistas alertan incluso de que la medida es inconstitucional debido principalmente a su carácter retroactivo, ya que está en vigor desde el pasado viernes pese a que no fue anunciada hasta este lunes y que, además, la ley aún no existe. La entrada en vigor precipitada de esta modificación inesperada del régimen fiscal de las indemnizaciones por despido supondría, además, una discriminación evidente para quienes pierdan su puesto de trabajo a partir de entonces respecto a los que lo hayan perdido anteriormente y, por ello, hayan recibido un mejor trato fiscal dentro del mismo ejercicio tributario. 

La cuestión es más delicada de lo que pueda parecer por cuanto sitúa a empresas y trabajadores en una tesitura de indefinición ante una Ley que todavía no lo es de facto, aunque más que probablemente lo será de aquí a unos meses. La propia comunicación del Ministerio habla de “Anteproyecto de Ley XX/XX, de XX”, recalcando de manera muy gráfica esa condición de provisionalidad. Pero al mismo tiempo, en ese mismo comunicado se hace la llamada: “Texto remitido para información pública. Fecha: 23 de junio de 2014”, dejando muy clara su publicidad. En otras palabras, el Gobierno se reserva la posibilidad de aplicar esa Ley con carácter retroactivo a partir del 20 de junio, día que la estudió el Consejo de Ministros, y nadie podrá aducir su desconocimiento en caso de no ajustarse a sus requerimientos. Ante esta incómoda interinidad del texto legal, las empresas que tengan pensado despedir a alguno de sus trabajadores tienen dos opciones, ninguna de las cuales parece idónea. 

Supuesto 1: el empresario no sigue el Anteproyecto

Como el Anteproyecto no es más que eso, un anteproyecto sin ningún sustento legal, el empresario que despide a un trabajador lo hace de acuerdo a la legislación vigente, abonándole su correspondiente indemnización íntegra y sin aplicar ni ingresar en Hacienda la correspondiente retención. Seis meses después el Anteproyecto se convierte en Ley y Hacienda lo aplica retroactivamente sobre la fecha en que lo estudió (20 de junio), por lo que reclama a la empresa esas retenciones. El empresario se encuentra entonces con que ha pagado dos veces por el mismo concepto, y con que si quiere recuperar su dinero deberá iniciar un proceso de reclamación de esa cantidad contra el trabajador. 

Supuesto 2: el empresario sigue el Anteproyecto

El empresario en previsión a una futura aprobación del Anteproyecto, y para curarse en salud, aplica e ingresa en Hacienda las retenciones, según las tablas publicadas, a la indemnización del trabajador. Emite un certificado de retenciones y se lo entrega junto al finiquito, una vez deducidas dichas retenciones, al empleado en el momento del despido. El trabajador podrá en el ejercicio fiscal siguiente presentar esta retención en su declaración de la Renta y reclamar las deducciones y devoluciones correspondientes. Pero también podría ocurrir que el trabajador no esté de acuerdo con esta liquidación, dado que, hoy por hoy, no es la que dicta la legislación, y reclamar la cantidad restante retenida por la empresa. El empresario podría enfrentarse a una posible denuncia ante el Juzgado de lo Social, o incluso a que se considerara despido nulo por no abonar la indemnización íntegra. 

En suma, la situación creada, hasta que esta Ley se defina en su redacción final, puede crear numerosos problemas entre empresas, trabajadores y la Administración, añadiendo nuevos focos de conflictividad a un ya de por si convulso entorno laboral y empresarial. Mientras tanto, y como mal menor, nuestro consejo a las empresas es que apliquen las pertinentes retenciones, en previsión de que el Anteproyecto se convierta en Ley en un lapso de tiempo no demasiado largo que, en todo caso, será siempre inferior al de cualquier juicio abierto entre trabajador y empresa por estas causas. 

Noticia relacionada: La indemnización por despido pasará a tributar en el IRPF tras la reforma

Fuente: Expansión

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