Vacaciones e incapacidad temporal: ¿qué ocurre si cojo la baja antes o durante las vacaciones?

En estas fechas vacacionales, muchos trabajadores se plantean el derecho del disfrute de vacaciones en caso de coincidir con una incapacidad temporal.

Las diferentes sentencias sobre este tema se inician con la del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 18/03/2004, que contempla como supuesto de hecho el de una trabajadora que estuvo en situación de baja por maternidad desde el 5/5 al 24/8 de 2001 y solicita disfrutar las vacaciones (pues por la maternidad no había sido posible) desde el 25/08 al 21/09/2001 o subsidiariamente desde el 01 al 27/09/2001. En esa sentencia el Tribunal entiende que una trabajadora tiene derecho a disfrutar de su permiso de maternidad y del período de vacaciones en períodos distintos cuando se haya producido una coincidencia de ambos.

La sentencia del Tribunal Constitucional de 20/11/2006, distingue entre las bajas laborales derivadas de maternidad de las que derivan de enfermedad y en concreto mantiene que “El carácter justificador de las necesidades de organización del servicio público que puede valer como respaldo de la limitación temporal del derecho a las vacaciones —e incluso su pérdida— en caso de enfermedad, no puede operar en contra de la protección a las madres garantizada constitucionalmente. La enfermedad es una contingencia fortuita con determinadas implicaciones desde el punto de vista de los derechos del trabajador, pero en modo alguno se trata de un valor constitucional vinculado con la posición social y laboral de un sexo específico, como es la maternidad, tanto por su valor intrínseco como por las consecuencias que acarrea para la igualdad de oportunidad laborales de la mujer.”

Esta sentencia pone de manifiesto que es posible disfrutar las vacaciones (o tener derecho a su abono) si fueron coincidentes con una baja por maternidad, pero no es así en el caso de coincidencia de aquéllas con una baja por incapacidad temporal.

El caso de la baja por maternidad quedaba claro, pero ¿qué sucede con el resto de bajas?

En un inicio, las sentencias del Tribunal Supremo de fecha 10/11/05, 03/10/2007 y 24/06/2009 distinguían entre el período de incapacidad temporal que se inicia antes de que empiece el período de vacaciones o el que surge una vez iniciado éste y en este último caso, el trabajador no tenía derecho a disfrutarlo porque según el tribunal es un riesgo que asume. 

Con última reforma laboral (Ley 3/2012, de 6 de julio) todo queda mucho más claro ya que se incorpora la doctrina jurisprudencial anterior sobre las vacaciones y la incapacidad temporal al artículo 38.3 del Estatuto de los Trabajadores, estableciendo que “en el supuesto de que el período de vacaciones coincida con una incapacidad temporal por contingencias distintas a las señaladas en el párrafo anterior (incapacidad temporal derivada del embarazo, el parto o la lactancia natural o con el descanso de maternidad) que imposibilite al trabajador disfrutarlas, total o parcialmente, durante el año natural a que corresponden, el trabajador podrá hacerlo una vez finalice su incapacidad y siempre que no hayan transcurrido más de dieciocho meses a partir del final del año en que se hayan originado”.

Pero la sentencia  del Tribunal Supremo de 03 de octubre de 2012, siguiendo doctrina del Tribunal de la Unión Europea, equipara el tratamiento del conflicto vacaciones/incapacidad temporal tanto si ésta surge antes del período de vacaciones como si se produce durante éste:  tratar de modo distinto las situaciones de concurrencia entre vacaciones e incapacidad temporal, dependiendo del momento de inicio de esta última, sólo hallaría justificación en aquellos supuestos en que la baja no fuera ajustada a derecho y, en suma, aparecieran indicios o sospecha de fraude (por ejemplo, cuando el periodo de vacaciones hubiera sido elegido por el propio trabajador a sabiendas de que en tales fechas iba a situarse en IT por tener programada alguna intervención). 

Este fallo del Supremo  establece que aunque la incapacidad temporal provoca la suspensión del contrato de trabajo y, por ello, de ambas contraprestaciones básicas -pago del salario y prestación de servicios-, el disfrute de las vacaciones mantiene en activo la relación laboral, con el único efecto de la interrupción de la obligación de prestación de servicios.

 

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